MANU GINÓBILI ENTRÓ AL SALÓN DE LA FAMA DE LA NBA

Por Soy del Este
Foto: Gentileza

BÁSQUET

Lo que parecía lógico no deja de ser asombroso. Un argentino ocupará un lugar en la casa de las máximas leyendas de la NBA. ¿Por qué lo logró?, ¿Cuál fue su camino hacia el Salón de la Fama?, ¿Qué lo hace tan grande?

Primero, repasemos su estadía fuera de la liga estadounidense. En su trayectoria profesional, el bahiense: Representó a otros cuatro equipos, Jugó en Argentina para Andino y Estudiantes. En Italia, para Reggio Calabria y Bologna. Y defendió los colores de la Argentina.

Ginóbili fue seleccionado en el Draft de 1999, pero llegó a la NBA en 2002. Antes de arribar, ya había sido: Campeón de la Serie A, campeón de Euroliga, 2 veces campeón de la Copa de Italia, 2 veces MVP de la Serie A, MVP de la F4 de Euroliga y Subcampeón mundial con Argentina.

Durante su paso por la competencia de los Estados Unidos, Manu le agregó a su palmarés internacional: Medalla de oro olímpica en Atenas 2004, medalla de bronce olímpica en Beijing 2008., medalla de oro en el FIBA Américas 2011. Todo como miembro del seleccionado.


Ahora sí, la NBA

El argentino fue escogido en el puesto 57 del Draft de 1999 por San Antonio Spurs. Para muchos, supone el mayor robo en la historia de la ceremonia debido al impacto que tuvo posteriormente en la liga tanto individual como colectivamente. Veamos por qué: Entre 2002 y 2018, Manu fue cuatro veces campeón de la NBA: 2003, 2005, 2007, 2014.


Apenas 26 jugadores en la historia del torneo han superado esa cantidad. Ginóbili posee los mismos títulos que leyendas del calibre de Shaquille O'Neal y LeBron James, por ejemplo. Es, además, el atleta internacional (que no haya formado parte en algún momento del Team USA*) con más campeonatos. Comparte ese honor con su excompañero francés Tony Parker. Tim Duncan y Steve Kerr ganaron cinco y no nacieron en EEUU, pero tienen nacionalidad de ese país.


Participó de un total de cinco Finales, por lo que su porcentaje de éxito en esa instancia es del 80%. Pero, además, ganó el 65,5% de los juegos que disputó. Estuvo muy cerca de ser el FMVP del 2005.

Es uno de los diez deportistas que aparecieron en al menos 200 encuentros de Playoffs (218) y, en ese listado, ocupa el séptimo puesto si se trata de porcentaje de victorias: 61,9%.

Sus promedios en postemporada son: 14PPG. 4,0RPG. 3,8APG. 1,4SPG. 43,3%FG. 35,8%3P.


Sin embargo, las estadísticas no suelen describir su valor. Manu decidió ponerlas en segundo plano para los Spurs fueran mejores. Salir desde la banca le "quitó" impacto numérico, pero lo volvió imprescindible para el equipo. En el rol de sexto hombre, no hubo nadie como él.

En Playoffs y como reserva, Ginóbili es el líder histórico de la NBA en: Partidos jugados, minutos, puntos, rebotes, asistencias, robos, triples, Plus-Minus.

Quizás, su mayor legado haya sido mostrar que lo más importante es entender tu función dentro del todo. Está claro: adoptar ese rol fue todo un proceso. Más para un jugador de su calibre y con su carrera. No obstante, tardó poco en comprender los beneficios que dicho cambio ofrecía y hasta fue capaz de tallar su nombre en la historia del premio al Mejor Sexto Hombre de la NBA.


Gran culpable del quiebre de los prejuicios existentes sobre el hecho de no ser titular. ¿Eso quiere decir que no estaba listo para brillar si su rol era otro? Para nada. De hecho, dos de las tres campañas en las que fue definitivamente titular lo demuestran: 2004/05, 2010/11. ¿Por qué? Porque en ambas lo nombraron All-Star.


Jamás se trató de potencial o de capacidades, sino de lo que valía más para el conjunto. Aun así, Manu ocupa un lugar privilegiado en la historia estadística de San Antonio: 1° en triples, 1° en robos, 3° en partidos, 4° en asistencias, 5° en rebotes, 5° en puntos.

Además, Ginóbili integra el Big Three con más triunfos desde que se creó la competición estadounidense: aquel trío que conformó junto a Duncan y a Parker venció en 575 enfrentamientos de etapa regular y en 126 de Playoffs.


¿Hay más? Obvio.

Él y Parker constituyen la dupla más ganadora en la historia de la postemporada: con ambos en cancha, los Spurs festejaron en 132 oportunidades. La del sudamericano y el europeo probablemente sea la pareja extranjera más emblemática de todos los tiempos.

Apenas diez personas tienen retirada su camiseta en los Spurs. Manu es una de ellas.

Además, forma parte de los quince extranjeros (contando a quienes nacieron en otros países pero representaron a EEUU) que pueden presumir su dorsal colgado en algún estadio de la NBA.

Ginóbili es uno de los dos deportistas que fueron capaces de acumular al menos un título de la liga estadounidense, uno de la Euroliga y una medalla de oro olímpica. El otro es Bill Bradley. Y, creer o reventar, también nació un 28 de julio.


Pero no se trata únicamente de dejar una marca en las planillas. El 20 fue determinante para el desarrollo del juego en muchos otros aspectos. Su perfil técnico, veloz y resolutivo, apareció como un soplo de aire fresco en una época en la que la NBA necesitaba renovarse. Manu no fue el único ni el primero, pero sí representa a la perfección esa metamorfosis de aquel panorama plagado de perimetrales físicos y de corte defensivo de inicios del milenio a este actual, en el que reinan las destrezas ofensivas.

¿Su principal aporte? El Euro-Step.

No, no fue el creador de este movimiento: hay compactos de Elgin Baylor y de otros ejecutándolo hace ya más de 50 años. Pero nadie lo potenció como él. Su juego de pies abrió un sinfín de posibilidades en ataque, sobre todo desde la creación de espacios donde antes no los había. Su uso se naturalizó al punto de que cualquier estrella ofensiva moderna que se precie de serlo debe tenerlo en su arsenal. Figuras de diversas características como James Harden y Giannis Antetokounmpo aplican el Euro-Step para dominar.


En 2017, NBA TV definió al movimiento de Ginóbili como el mejor en la historia de la competencia. Y lo hizo por encima de varios emblemáticos como el Skyhook de Kareem Abdul-Jabbar, el fadeaway de Michael Jordan o el Reverse de Kyrie Irving, al que le ganó la final del concurso.


Su legado como parte de ese grupo que estableció a los internacionales en la liga también es innegable. La camada liderada por Manu, Parker, Pau Gasol y Dirk Nowitzki honró lo hecho por las figuras del pasado y quebró casi todos los preconceptos que había sobre los extranjeros.

El Hall of Fame lo espera. Y, dentro de ese selecto club, las más grandes leyendas en la historia de la NBA.

Fuentes:

Hilo de Twitter del periodista Leandro Carranza. 

NBA Stats.

StatMuse.

Basketball-Reference.

Marca.

Redes sociales de San Antonio Spurs.

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