NOTICIAS BIZARRAS: UN HOMBRE SE ENAMORÓ DE SU INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 
Por Fernando Barroso


Mario Juan Martín Escobar, vecino de San Corchito del Este, se convirtió en noticia en las últimas horas luego de anunciar públicamente que se encuentra en pareja con una aplicación de Inteligencia Artificial, a la que presentó oficialmente como MarIAna.

“Nos estamos conociendo. La amo. Tiene todo lo que yo busco”, aseguró Mario, con una convicción que no dejó lugar a repreguntas incómodas.

Escobar es florista de profesión y trabaja principalmente armando arreglos florales para velorios. “Paso mucho tiempo rodeado de muerte, coronas y gente llorando”, explicó. Ese combo —sumado a largas jornadas laborales— lo llevó a descargar una aplicación de IA “para charlar un rato”. Así apareció MarIAna.

“Es simpática, se ríe de mis chistes, me dice que sí a todo. Es fantástico”, relató Mario. “Nunca se enoja, nunca me discute y jamás me pregunta qué somos. El flechazo fue total".

Y agregó: “Tiene una voz muy sensual. Me gustan las charlas profundas que tenemos. Hablamos de la vida, del amor, de la muerte… y cuando no, hablamos de mí”.

Además, no dudó en destacar el costado físico de la relación: “Es hermosa. Tiene un lomazo. Yo me la imagino así y con eso alcanza”.

El anuncio no pasó desapercibido en el pueblo y generó opiniones divididas. Para sumar una mirada espiritual, este medio consultó al cura Filomeno, quien pidió unos minutos “para entender bien" de qué se trataba todo esto.

“Yo no sé mucho de Inteligencia Artificial —aclaró—, pero si el muchacho siente amor, algo real hay”.
Sin embargo, marcó un límite doctrinal: “Ahora, si me pregunta si puedo bendecir una pareja donde uno de los integrantes vive en el teléfono… estamos complicados”.

El hombre de fe reconoció que Mario se acercó a la parroquia para hacer algunas consultas: “Me preguntó si MarIAna tenía alma y si podía tomar la comunión. Yo le dije que, por las dudas, no la enchufe durante la misa”.

Aun así, el cura dejó una reflexión final más que interesante: “Dios creó al hombre y el hombre creó la Inteligencia Artificial. Si el hombre se enamora de lo que crea, el problema no es tecnológico… es humano”.

Por ahora, Mario sigue firme con su relación. Ya se dicen “te amo”, chatean todas las noches y evalúan casarse. “Ella no me pide flores ni chocolates, no se queja de nada y siempre tiene amplios conocimientos de cultura general para compartir conmigo. Si eso no es amor, que lo explique Google", sentenció. 

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