CUENTOS DE FÚTBOL
Veníamos de un año muy difícil. Adaptarse al trabajo en pandemia fue complejo. Nuevas herramientas, los protocolos, los barbijos y el distanciamiento social. Y soportamos muchos meses sin deporte. Pero el 2021 nos mostró una sonrisa de entrada.
Llevábamos semanas enteras con la expectativa puesta en el ascenso del Cruzado. Y es que en calle Vergara ya se palpaba volver a la Primera Nacional después de veintinueve largos años. El ambiente en el diario estaba cargado de nervios e ilusión. Pero como siempre sucede en cada trabajo, hay personas que te joden la existencia.
Nuestro jefe, un pelado insoportable, tenía la capacidad de arruinar cualquier momento de felicidad. No es que fuese un jefe exigente, eso lo entendíamos y hasta lo respetábamos. El problema era que tenía un talento especial para rompernos las pelotas por boludeces. Que los algoritmos, que los hashtags, que las keywords, que la concha de tu hermana.
Nosotros, en la redacción, éramos tipos que amábamos el fútbol en serio, pero el pelado no lo entendía. Se la pasaba metido en su oficina, jugando con estadísticas, planillas y supuestas “tendencias”.
«No escriban de Maipú, nadie lo va a leer », comentó por esos días.
¿Cómo que nadie lo va a leer? Si acá, en Mendoza, todos estábamos pendientes del Botellero. Pero él no lo veía. Según su lógica, si no hablábamos de Boca o River, estábamos tirando la plata y el tiempo. Expresaba eso con una sonrisita que mezclaba soberbia y prepotencia, y que invitaba a cagarlo a trompadas.
A veces llegaba con lentes oscuros, haciéndose el galán para el sector femenino del diario. Daba órdenes como si hubiera sido periodista toda la vida y lo único que había hecho era escuchar un par de discursos de Mario Pergolini en YouTube.
Con el tiempo, nos enteramos de que era primo de la esposa del dueño del multimedio, que estaba desempleado y necesitaba un laburo estable. ¿Y qué mejor trabajo que ser SEO (Search Engine Optimization) y pasarte todo el día echándole la culpa a los demás de que el diario se lee poco?
En la redacción, y sobre todo en el sector deportivo, empezamos a bromear de que SEO significaba Síndrome de los Estúpidos y Obsecuentes.
Este pelado insoportable nos pedía, incluso a los que nos dedicábamos a escribir sobre deporte, que nos enfocáramos en otros temas. En el TikTok que se hizo viral de un gato que canta como Lady Gaga, en el nuevo escándalo amoroso de la China Suárez o en la placa de nominados de Gran Hermano. Todo, según él y las estadísticas, medían más que los artículos de fútbol.
Estoy un poco harto de esas notas que buscan hasta lo imposible para que des clic. “La inesperada decisión que tomó Fulanito”, “El incómodo momento que vivió Pepito”, “Tremenda: la China Suárez incendió las redes con su cuerpo”, etc. Vivimos en la era de la pelotudez.
Llámenme romántico, antiguo, viejo choto, como quieran, pero no me va el periodismo moderno. Para mí nunca el envase puede ser más importante que el producto. Lamentablemente, los nuevos jefes, los SEOs, los salieris de Pergolini, creen que una misma receta funciona para todos los casos y que la gente es estúpida y no hay nadie que desee leer artículos interesantes.
Por suerte, a veces el destino se apiada de los mortales y ese día, el de la final entre el Cruzado y Deportivo Madryn, el pelado insoportable estuvo de licencia y pudimos hacer nuestro trabajo con total libertad. Celebramos su ausencia como si el Botellero ya hubiera ganado el partido. No lo íbamos a tener cerca pidiendo análisis exhaustivos de los amoríos de la China Suárez o el escándalo semanal de Wanda Nara, mientras nos enfocábamos en lo que realmente importaba: tener otro equipo mendocino en la Primera Nacional.
Los goles de Veliez y Persia se gritaron como propios, porque en ese momento no solo ascendía el Cruzado, ganábamos todos los que soñamos día a día con ver a más clubes de nuestra provincia en torneos nacionales.
Esa jornada laboral fue perfecta. El elenco comandado por Luciano Theiler llegó a la Primera Nacional y nosotros, además de festejarlo, sabíamos que nuestro trabajo estuvo bien hecho. La crónica de la final y los festejos en calle Vergara y luego en la plaza departamental, fueron las notas más leídas del mes en el diario. «Para el cabeza de rodilla que lo mira por la web», gritamos todos en la redacción.

Comentarios
Publicar un comentario