Foto: Gentileza
COPA DEL MUNDO
La defensa del título mundial comenzó de la mejor manera para la Selección Argentina. En el GEHA Field at Arrowhead Stadium de Kansas City, el equipo dirigido por Lionel Scaloni venció con autoridad por 3 a 0 a Argelia en el estreno del Grupo J, en una noche que tuvo un único gran protagonista: Lionel Messi, autor de los tres goles del encuentro.
El capitán abrió el marcador a los 17 minutos del primer tiempo con un potente zurdazo desde media distancia que dejó sin respuesta al arquero Luca Zidane. A partir de ese momento, Argentina manejó el desarrollo del partido con paciencia, circulación de pelota y una presión alta que impidió cualquier reacción del conjunto africano, que apenas pudo inquietar a Emiliano "Dibu" Martínez.
En el complemento apareció nuevamente la jerarquía del rosarino. A los 14 minutos amplió la diferencia tras una gran acción colectiva y, cuando el partido entraba en su tramo final, completó su primer hat-trick en una Copa del Mundo con una exquisita definición al palo inferior para desatar el delirio de los miles de hinchas argentinos que colmaron las tribunas del estadio.
Más allá del resultado, la actuación del seleccionado dejó señales muy positivas. La defensa mostró solidez, el mediocampo dominó los tiempos del encuentro y la ofensiva volvió a encontrar en Messi al líder futbolístico y emocional del equipo. La Albiceleste inició su camino con la autoridad propia del campeón vigente y ratificó que sigue siendo uno de los grandes candidatos al título.
La noche también tuvo un enorme valor histórico para el capitán argentino. A pocos días de cumplir 39 años, Messi disputó su sexto Mundial y firmó el primer triplete de su carrera en una Copa del Mundo. Además, con sus tres conquistas alcanzó la marca de Miroslav Klose entre los máximos goleadores de la historia de los Mundiales, agregando un nuevo capítulo a una trayectoria que parece no tener límites.

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