JÉSICA MORALES Y EL ATLETISMO COMO MOTOR DE VIDA

 
Por Soy Del Este
Foto: Internet

POLIDEPORTIVO 

A los 30 años, Jésica Morales se ha convertido en una de las atletas más destacadas de la zona Este de Mendoza. Vecina del distrito Los Campamentos, en Rivadavia, e integrante del equipo Junín Running, su historia va mucho más allá de los podios: está marcada por el esfuerzo, las pérdidas personales y una admirable capacidad de superación.

Su vínculo con el atletismo comenzó cuando tenía apenas ocho años. Fue el profesor Daniel Terraza quien la preparó para disputar la Maratón Aniversario de Rivadavia, competencia en la que ganó su categoría. Desde entonces nunca dejó de correr. Durante muchos años entrenó por su cuenta, diseñando sus propias rutinas, hasta incorporarse a Junín Running, donde encontró acompañamiento deportivo y humano.

La pandemia representó el golpe más duro de su vida. En pocos días perdió a su abuelo y a su padre por COVID-19, mientras el resto de su familia también atravesaba la enfermedad. Además del dolor, la muerte de su padre dejó al hogar sin su principal sostén económico. En ese momento, el respaldo de sus compañeros de Junín Running fue fundamental. "Durante un año nos ayudaron con mercadería porque sinceramente no teníamos de dónde sacar para comer", recordó con emoción en una reciente entrevista en Antes de Ver el Sol (AVS). Cuando regresaron las competencias, ganó los cinco kilómetros de la Carrera del Bonarda y desde ese día decidió dedicarle cada carrera a la memoria de su padre, Carlos Morales.

Morales también reveló otro difícil capítulo de su vida: durante seis años fue víctima de violencia de género, situación que la llevó a sufrir ataques de pánico, recibir custodia policial y alejarse temporalmente del deporte. Sin embargo, asegura que correr fue la herramienta que le permitió salir adelante. "El atletismo me salvó de la depresión, de los ataques de pánico, de la angustia y del dolor. Es mi cable a tierra", afirmó.

Actualmente trabaja como personal trainer, es maestra auxiliar maternal y, mientras busca oportunidades laborales en sus profesiones, también realiza tareas rurales junto a su familia para costear su carrera deportiva. Las inscripciones a las competencias y el equipamiento representan un gran desafío económico, pero eso no la detiene. Entrena todos los días bajo las indicaciones de su entrenadora, Marcela Morisi, y ya piensa en nuevos objetivos como el Desafío Cacheuta, la Maratón del Bonarda, la Maratón Nocturna de Junín y, más adelante, completar su primera maratón de 42 kilómetros. 

"Nunca pensé en dejar el deporte porque es mi fortaleza, es mi vida y es donde soy más yo que nunca", concluyó.

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