Dicen que el cielo cuenta con una cancha de fútbol enorme y celestial. Una de esas donde siempre parece domingo por la tarde, el césped huele a césped y está perfectamente cortado, y nunca falta un balón inflado para desplegar el arte del balompié.
Y si no alcanzaba con los tremendos cracks que hay allá arriba, haciendo lo que mejor sabían hacer en el plano de los mortales, ahora incorporaron a él, el tipo que comenzará a ser el relator de esos partidos infinitos. La voz del cielo.
Se llama Marcelo Araujo y seguramente no tardó mucho en acomodarse a su nueva realidad. Porque si algo sabía hacer en la Tierra era eso: acomodarse al partido, al momento, a la jugada, al ruido de la tribuna.
Araujo cambió la historia del relato deportivo. Entendió algo que no todos comprendían en aquellos años: que el deporte no era solamente información. También era espectáculo, ritmo, emoción. Era, por qué no, un poco de teatro.
Mientras muchos narraban lo que pasaba, él contaba la pasión del fútbol. Y lo hizo como nadie, dándole voz a la televisión, cuando solo importaba la imagen.
A su lado casi siempre estaba Enrique Macaya Márquez, compañero de tantas transmisiones y víctima amistosa de esas frases que todavía resuenan en la memoria de los futboleros. «Estoy crazy, Macaya». «Shut up, Macaya». No era falta de respeto. Era complicidad. Era televisión viva.
También tenía esa costumbre inolvidable de invocar a los futbolistas con todos sus nombres, como si cada jugada fuera una presentación solemne: el pase filtrado de un tal Juan Román, la gambeta de un tal Arnaldo Ariel, o la brillantez de un tal Diego Armando. Con él, cada jugador parecía un poco más grande de lo que era. Y vaya que relató a gigantes.
Ahora está allá arriba, mirando una cancha que brilla sin luces artificiales, con tribunas infinitas y jugadores que cada día lo hacen mejor. No necesita de un micrófono, ni tampoco de parlantes. Todo se escucha claro, nítido, y solo queda colaborar con el silencio, para que el fútbol celestial, a través de su voz, pase a ser de Primera y Para Todos.
TE PUEDE INTERESAR:

Comentarios
Publicar un comentario